El 100% del agua que consumimos en nuestros hogares al desecharlas se van por el alcantarillado y son trasladadas a una planta de tratamiento de aguas servidas, y en este lugar son tratadas para posteriormente devolver a los cauces naturales (ríos) o destinarlo al regadío.

En el caso de Maipú, SMAPA no cuenta con una planta de tratamiento de aguas servidas, por lo que paga a la empresa Aguas Andinas para que en sus plantas (“El Trebal” que queda en barrio Rinconada Rural y “La Farfana” ubicada en el lado rural de la villa de mismo dentro de la comuna) realice el proceso de saneamiento. El dinero el municipio lo obtiene desde nuestras mismas cuentas de consumo, donde pagamos un monto especial para el tratamiento de aguas, que asciende en promedio a cerca de un tercio del valor total de la cuenta (el detalle lo puede ver en su boleta).

El proceso de “limpieza” a la que es sometida el agua que usamos en nuestras casas y va por el alcantarillado, es muy necesario, porque esa agua terminará en ríos y finalmente en el mar, el cual no puede ser contaminado, pues eso afecta a una serie de procesos posteriores, como el agua de riego que los agricultores usan de los canales que nacen de los ríos, en consecuencia, por nuestra misma sanidad y de nuestros alimentos es un proceso muy necesario.

Que SMAPA no pueda realizar por completo el servicio que la ley exige a las sanitarias es una debilidad, y más aún es que le terminemos pagando a nuestra empresa competidora, Aguas Andinas, por ese trabajo. He aquí una de las razones por la cual nos debemos plantear seriamente el tener nuestra propia planta de tratamiento, pues, si Aguas Andinas es nuestro máximo competidor como sanitaria, ¿Por qué debemos seguir dependiendo de ellos para ejercer nuestro servicio? Y peor aún, ¿porque el dinero de las familias de Maipú termina en las arcas de Aguas Andinas cuando nosotros tenemos nuestra propia sanitaria pública? Económicamente perjudica al municipio y las familias de Maipú, aunque eso no es lo único.

Aguas Andinas ha sido premiada en el extranjero por aprovechar las bondades secundarias del tratamiento de aguas, pues ha logrado generar “subproductos” que después dona o comercializa, tal es el caso de la obtención de agua para riego (que dona a agricultores del sector rural de la región metropolitana) y de biogás.

El biogás es un combustible que se genera a partir de la descomposición de la materia orgánica, la cual desprende un gas que si es tratado puede generar energía eléctrica o si se refina, puede ser utilizado como gas domiciliario. Como podemos apreciar, son dos usos muy necesarios para nuestra comunidad Maipucina, pues por ejemplo en el sector rural, aun tenemos viviendas sin acceso a luz eléctrica o también, por otra parte, si la legalidad avanza un poco más, podría ayudar a inyectar energía al sistema y disminuir los gastos de la cuenta de la luz de las viviendas de la comuna.

En el caso de dar un uso como gas domiciliario, Aguas Andinas ya cuenta con un acuerdo con Metrogas, la cual distribuye el biogás refinado (lo habilitan y disminuyen el dióxido de carbono) a más de 30 mil viviendas de Maipú, familias que pagan el coste de la cuenta sin diferenciaciones de precio.

Los 3 subproductos presentados, agua para riego, electricidad y gas, pueden ser parte de los ingresos de SMAPA si es que contáramos con una planta de tratamiento de aguas servidas, inversiones mediante, por lo que deberíamos contar o con apoyo estatal o tal vez otro tipo de alianzas, lo que si queda muy claro, es que la necesidad de SMAPA de fortalecerse como Sanitaria a partir de una Planta de tratamiento, parece una muy buena y lucrativa alternativa.

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