Comienza la primera semana del nuevo gobierno presidido por el Presidente Gabriel Boric y contamos con el cumplimiento de tal vez su promesa ambiental más importante, la firma del acuerdo de Escazú, que se haría en sus palabras, durante los primeros siete días de su gobierno.

El acuerdo de Escazú originalmente impulsado por Costa Rica y Chile, tiene entre sus postulados, la participación ciudadana en las decisiones ambientales, el derecho a información y divulgación ambiental de las comunidades en los proyectos que busquen ejecutarse en su territorio, acceso a la justicia y especialmente la protección legal de las activistas ambientales, esta última temática toma relevancia por las recientes perdidas de Javiera Rojas en Calama, Alejandro Castro en Quintero o Macarena Valdés.

A pesar del notorio avance que propone el acuerdo de Escazú ha enfrentado tremendas dificultades en su tramitación, a pesar de que de Chile mismo lo propuso, a causa de que el Gobierno saliente de Sebastián Piñera acusaba la pérdida de soberanía en su implementación, especialmente con miras a la disputa con Bolivia por aguas del Silala, argumento que fue desestimado una y otra vez por académicos y expertos activistas representantes de la sociedad civil. Todo esto bajo una crisis de credibilidad sobre temas ambientales del expresidente, pues rumores en prensa apuntan a un posible involucramiento personal en la aprobación del proyecto Dominga, junto a su amigo personal, Carlos Alberto Delano.

Varios grupos económicos se pueden ver afectados por la puesta en marcha del acuerdo, ejemplo de esto son los productores de palta quienes cuentan con derechos de agua por amplios territorios, casi sin dejar agua potable para los habitantes de estas localidades que dependen del suministro del vital elemento de camiones aljibes. Con este acuerdo podremos conocer los proyectos y ser parte de su discusión y eventual aprobación, es por ello que el nuevo gobierno puede marcar la pauta medioambiental con la ratificación y puesta en marcha del acuerdo en nuestro país.

Un excelente desafío para el presidente y nuestra nueva ministra de medioambiente quienes claramente ganarían gran apoyo con la firma de Escazú.

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